BOLÍVAR ECHEVERRÍA, CRÍTICO DE LA MODERNIDAD CAPITALISTA

Capitalismo IV

El cinco de junio del 2010, a los 69 años de edad, dejó de existir en la ciudad de México, el más grande filósofo ecuatoriano de todos los tiempos, el Dr. Bolívar Echeverría. Nacido en Riobamba en 1941, con estudios en la Universidad Libre de Berlín, con una licenciatura de Filosofía en la UNAM, una maestría en Economía y un doctorado en Filosofía,

fue un prolífico intelectual que nos legó, fruto de su pluma, numerosas obras y ensayos, entre ellos:”Discurso crítico de Marx” (1986); “Conversaciones sobre lo barroco” (1993); “Las ilusiones sobre la modernidad” (1995); “La modernidad del barroco” (1998); “definiciones sobre la cultura” (2001); “Vuelta de siglo” (2006) y los famosos ensayos: “La religión de los modernos”; “Cuestionario sobre lo político”; “El humanismo del existencialismo”; “Modernidad y capitalismo: 15 tesis” e innúmeros artículos y conferencias, por lo que era asiduo invitado a las mas prestigiosas universidad de los Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y profesor emérito de la UNAM, desde 1972, (México ) país que lo acogió como su segunda patria.

Por su contribución al pensamiento filosófico se le otorgaron innúmeras condecoraciones como los premios Universidad Nacional a la Docencia (México 1997); Pio Jaramillo Alvarado (FLACSO, Quito, 2000) y Libertador Simón Bolívar al Pensamiento Crítico (Caracas, 2006).

Al Dr. Bolívar Echeverría lo conocí en los diversos congresos de Sociología y Filosofía que se han realizado en nuestra patria. Discreto, introvertido, compartía con sus compañeros de profesión dejando sus ponencias,  libros y traducciones, como contribución al desarrollo incipiente de la Filosofía ecuatoriana.

    Profundo conocedor e innovador de la teoría marxista, de las obras de Horkheimer, Habermas, Walter Benjamín, Heidegger, J.P. Sartre, los teóricos de la Escuela de Francfort, de la lingüística rusa, austriaca y francesa, admirador ferviente del Che Guevara que lo tradujo al alemán y de Simón Bolívar y Fidel Castro; animador del movimiento indígena zapatista y ecuatoriano e ideólogo del izquierdista PRD – Partido de la Revolución Democrática de México – siempre estuvo atento y acompañando con sus críticas, la evolución y el protagonismo de los movimientos de izquierda latinoamericana y mundial lo que lo haría afirmar: “Una de las tareas más importantes que se le imponen al político revolucionario en medio del “tsunami” populista de nuestros días es la de convertir lo que es un fanatismo espontáneo de masas desesperadas en el entusiasmo racional de una asamblea de ciudadanos” (El Telégrafo: 30 mz/2009).

Para Bolívar Echeverría ser de izquierda “es favorecer la inclinación natural de las instituciones sociales al perfeccionamiento, a su creciente adecuación a una vida social capaz de garantizar la libertad, la igualdad y la fraternidad de los seres humanos”; “que la mano invisible del mercado no esté obligada a someterse a las necesidades de acumulación del capital”; “que el “liberalismo” político se radicalice, es decir, asegure la libertad real de los ciudadanos mediante una determinación o definición socialista del “liberalismo económico” prohibiendo los monopolios y un aseguramiento social contra la miseria”; “que la política realmente existente deje de estar secuestrada por la riqueza capitalista y se transforme en una esfera libre y autónoma de actividad gubernamental por los ciudadanos interesados exclusivamente en los asuntos generales o públicos de la comunidad”(“Qué es la izquierda”:México, 2006), por lo que la historia de la izquierda no es la de los grupos u organizaciones llamados de “izquierda” sino la historia de las políticas de izquierda y es por esta razón, que algunas organizaciones que eran de izquierda, dejan de serlo, porque abandonan la política de izquierda; y también ocurre – como en la época presente – que hay varias “izquierdas” en los que decanta en distintas series de acciones de izquierda. (ibid).

La modernidad capitalista es objeto de su análisis. “Unos más, otros menos, todos, querámoslo o no, somos ya modernos, o nos estamos haciendo modernos permanentemente”, “Modernización que por lo demás – es necesario subrayar -, no es un programa de vida adoptado por nosotros sino que parece mas bien una fatalidad o un destino incuestionable al que debemos someternos”.

El primer gran triunfo de la utópica modernización fue alcanzada con la revolución industrial y con las revoluciones burguesas de los siglos XVIII y XIX. A finales del siglo XX el espíritu de la utopía vuelve a tomar cuerpo para que hoy vivamos su fracaso.

“Es  que la modernización es una promesa de abundancia y emancipación que por haber elegido como camino el capitalismo se desvirtúa sistemáticamente; por eso la “muerte de Dios” y la deificación del hombre; la clausura futurista del tiempo; el estrechamiento urbanicista del espacio; la pérdida de capacidad para vivir en reciprocidad con los otros y una sujeción renovada a una comunidad ilusoria”.

Además de la modernización capitalista – para Echeverría -hay la romántica, la clásica y la barroca. De la que él se preocupa y teoriza es del “ethos barroco”. Ese modo de ser de los latinoamericanos como una forma de resistencia cultural, la que en su opinión era la base de una especie de modernidad alternativa, propia de la región y que explicaría su cúspide revolucionaria.

“El ethos barroco es un modo de comportamiento que permite al ser humano neutralizar esa contradicción capitalista. Implica en cierta medida un momento de resistencia, pues defiende el aspecto cualitativo, o la forma natural de la vida, incluso dentro de los procesos mismos en que ella está siendo atacada por la barbarie del capitalismo””El ethos barroco dice: el mundo puede ser completamente diferente, puede ser rico cualitativamente, y esa riqueza la podemos rescatar incluso de la basura a la que nos ha condenado el capitalismo”.

“Esta modernidad alternativa no puede construirse sin la importantísima obra de Marx, pues en ella se plantea esa idea de que el modo de producción capitalista implica fundamentalmente la enajenación, que cercena lo principal que tiene el ser humano, su autarquía, su capacidad de autodefinirse, de autorrealizarse, y que entrega esta capacidad, que es lo más intimo, al mundo de las cosas” ya que “un proceso de producción no enajenado, implica construir no un sistema autoritario de sujetos pseudoautónomos como los estados nacionales, sino una miríada de sujetos autónomos que entrarían en conexión plenamente libres los unos con los otros; ahí estaríamos en terreno de la pura  autarquía”(https://www.diagonalperiodico.net/)

La profusa producción filosófica y política de Bolívar Echeverría que nos ha legado, debe merecer su estudio y divulgación. Este será el mejor homenaje a su límpida trayectoria y a su esclarecido pensamiento. Los escalones teóricos para la liberación social de nuestros pueblos están allí enjundiosamente expresados. Toca a la juventud y a la Academia de pensamiento crítico y liberador, difundirlos y justipreciarlos.

Soc. Clodoveo E. Astudillo S. 

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