Entradas con la etiqueta ‘Pablo Pazmiño’

LA APROPIACIÓN HUMANA Y LA PRODUCCIÓN PRIMARIA NETA:PERSPECTIVAS EN EL PLANO MUNDIAL SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO.

cambio_climatico

De un tiempo para acá, la ciencia se viene preocupando por el creciente impacto de la acción humana en la biosfera que llega a exceder, en muchos casos, la variabilidad natural hasta en el 83% de la superficie terrestre global, zona bajo influencia directa de los seres humanos. Las variables geográficas de densidad poblacional, colonización, carreteras, agricultura y similares contribuyen a la depredación de la Naturaleza en una superficie terrestre bio-productiva que está totalmente dominada por el ser humano.

La Apropiación Humana de la Producción Primaria Neta (AHPPN) o la biomasa que se produce anualmente es un indicador que refleja tanto la cantidad de espacio utilizado por los hombres como la intensidad del uso de la tierra. La Producción Primaria Neta (PPN) es la cantidad neta de biomasa producida por las plantas cada año, la cual es un indicador importante de los flujos de energía trófica en los ecosistemas.

La AHPPN permite estimar en qué medida el cambio del uso del suelo y la cosecha de biomasa alteran su disponibilidad en los ecosistemas. Medir o valorar la biomasa permite compararla la relación que existe entre los procesos naturales y el tamaño de la economía en relación con los ecosistemas que la contienen ya que  la cosecha humana de biomasa es un componente importante del metabolismo socioeconómico.

De allí la importancia del cálculo de la AHPPN que los científicos hacen tomando en cuenta tres parámetros: Evaluación de la biomasa directamente utilizada por la sociedad (alimentos, madera, etc.); PPN de los ecosistemas dominados por el ser humano (tierras de cultivo) y, pérdidas de PPN debido a la degradación del ecosistema ocasionado por los cambios en su productividad inducidos por el ser humano.

Si bien en este cálculo no se incluyen actividades como la tala y quema de bosques porque no significan una reducción de la productividad, a largo plazo es perjudicial para las especies silvestres animales y vegetales porque la cosecha y la quema de biomasa son muy importantes para la ecología forestal.

Para entender este indicador y su influencia en los ecosistemas, es necesario evaluar tres propiedades de la AHPPN que son: el potencial de vegetación; la vegetación actual y la cosecha de los humanos. La AHPPN puede ser evaluada espacialmente mediante la elaboración de mapas que ubiquen el impacto humano en los ecosistemas. Para el efecto se utiliza la tecnología de sistemas de información geográfica. 

Los factores más influyentes para medir la Producción Primaria Neta son el clima (sobre todo la temperatura y las precipitaciones) y la calidad del suelo. Pueden utilizarse modelos similares para escalas espaciales pequeñas lo cual será de mucha utilidad en el momento actual en El Ecuador luego de los incendios forestales que se sucedieron casi al terminar la estación seca o “de verano”.

Para las tierras de cultivo, el método que se usa es el de construir índices de cosecha para extrapolar la PPN total del monto de cosecha de los cultivos de acuerdo con las estadísticas agrícolas. Para bosques manejados, la mayoría de estudios de AHPPN han partido del supuesto que su PPN es igual al de bosques no manejados. Esto es cuestionable porque los bosques manejados podrían incrementar la PPN ya que estarían a favor las etapas productivas de sucesión forestal mientras que en otros estudios se sostiene que la silvicultura a menudo resulta en la degradación de ecosistemas boscosos. Para las zonas con poco o ningún uso humano la PPN actual es la misma que aquella que se forma de modo natural. En la tierra urbanizada la PPN actual no existe aunque hay que considerar que el suelo urbano incluye áreas verdes como parques, jardines y la vegetación a lo largo de las carreteras.

Por otro lado, las tierras dedicadas a la ganadería son de mala calidad y de poco valor económico con diferentes tipos de uso: praderas segadas con diferentes intensidades, pastos con diferentes intensidades de pastoreo, pastizales, etc.; ignorándose el efecto del pastoreo y la siega en la productividad.

Es importante destacar que los datos estadísticos sobre cultivos y cosecha de madera son cifras confiables para cultivos pero menos confiables para la cosecha en bosques, especialmente debido a la tala ilegal y la recolección de leña. La extracción de madera no es un dato anual sino que se basa en un stock acumulado en las últimas décadas o incluso siglos, lo que puede ocurrir en regiones con fuertes pérdidas de bosques.

Para 1986, una investigación sobre la AHPPN señaló que anualmente los seres humanos utilizan materia orgánica equivalente aproximadamente al 40% de la producción primaria neta presente en ecosistemas terrestres. La gente usa este material directa o indirectamente, fluye a los diferentes consumidores o este se pierde a causa de los cambios causados por el ser humano en el uso de la tierra. La gente y los organismos asociados utilizan este material orgánico en gran medida, pero no totalmente, y la gran mayoría de las otras especies debe subsistir con el remanente.

Para el 2004 se estimó que el consumo mundial humano de la biomasa fue del 20% de la PPN terrestre mientras que otros científicos basados en información espacial georeferenciada reportó un valor del 24% del total de la PPN terrestre lo cual se basa en la información por país en el uso de la tierra, pastoreo, silvicultura, en zonas urbanas, etc. e incluye la biomasa consumida en los incendios inducidos por los seres humanos. La biomasa que actualmente es extraída y entra al proceso socioeconómico posteriormente se transforma en productos como comida, alimento para animales, fibra o energía, lo cual significa un poco más de un tercio de la AHPPN mundial (39%).

La AHPPN es útil como una medida física del tamaño de una economía con relación al ecosistema que la contiene. Demuestra que gran parte de la energía trófica que debería ser accesible para la vida de animales silvestres y otros organismos heterotróficos en la ausencia de actividades humanas está aún en su lugar. Como tal, es un indicador muy valioso de la “dominación humana de los ecosistemas” en una escala global y de la intensidad del desarrollo socioeconómico y “colonización de los ecosistemas”.

Los estudios de la AHPPN mundial adquirieron importancia en el debate sobre el desarrollo sostenible porque ésta ha sido interpretada como un indicador de límites ecológicos al crecimiento. Este criterio ha perdido crédito porque el crecimiento económico puede proceder incluso sin uso creciente de biomasa y estudios a largo plazo de la AHPPN han demostrado que ésta puede disminuir con la industrialización si la biomasa cosechada crece debido a la intensificación de la agricultura y no por una extensión de los cultivos.

Una característica de la AHPPN es que el crecimiento en la cantidad de biomasa utilizada por los hombres para su metabolismo socioeconómico debe ser utilizado con políticas destinadas a promover el uso de la biomasa como fuente de energía. La cosecha mundial humana de biomasa incluidos cultivos, subproductos, pastoreo, consumo de fibra y de productos de bosques ha venido experimentando un ascenso desde 1993.

Se esperan incrementos considerables en la demanda futura de biomasa requerida como comida y alimentación. Además, también se han dado aumentos en la cantidad de biomasa utilizada para el suministro de energía. El crecimiento del uso de la biomasa en energía no solo puede resultar en un aumento de la competencia entre la alimentación y el suministro de energía sino también en nuevos aumentos de la AHPPN con posibles efectos ecológicos adversos.

Las políticas de promoción del empleo de biomasa para proveer energía deben ser de máxima eficiencia posible con el uso de residuos de cosechas agrícolas, forestales, orgánicas y estiércol que deben tener prioridad sobre la utilización de biomasa que requiere una cosecha adicional.

Sin lugar a duda, los estudios empíricos demuestran cada vez más que la AHPPN es un indicador significativo de la presión humana sobre los ecosistemas que puede tener efectos negativos sobre la biodiversidad. La PPN es un parámetro central del funcionamiento de los ecosistemas ya que los cambios inducidos por los seres humanos en la PPN afectan a los patrones, los procesos y las funciones de los ecosistemas. La AHPPN está directamente asociada a la provisión de servicios de los ecosistemas tanto como al suministro de biomasa a través de la agricultura y la silvicultura. Pero los cambios en la productividad provocados por el uso de la tierra también pueden afectar a muchos servicios de los ecosistemas tales como la resistencia, la capacidad amortiguadora o de absorción de desechos y emisiones.

En particular, la comprensión sobre las interrelaciones existentes entre la AHPPN y los cambios en las estructuras y procesos económicos, especialmente aquellos relacionados con la transición de la sociedad agraria a la industrial, debe ser una prioridad en la investigación del cambio climático.

POR: PABLO PAZMIÑO MATAMOROS MG. SC.